La babesiosis canina: ¡ya no es exótica!
Por MV Javier Mas, MV Gabriela Pérez Tort y MV Gabriela
Sigal
Se presentó a nuestra clínica un canino ovejero
alemán, "Fito" de 7 años de edad con
un cuadro de decaimiento general de 24 horas de curso. El paciente no
había presentado vómitos ni diarrea. A la revisación
clínica el paciente se encontraba completamente asténico,
con sensorio muy deprimido. Su temperatura rectal era de 39,2 ºC
y la materia fecal era seca. Presentaba congestión de las
mucosas oculares, sin otras anormalidades en el examen objetivo
general. Se extrajo una muestra de orina por sondaje. Los resultados
fueron los siguientes: densidad 1050, pH 6, proteínas +++,
bilirrubina +++. Se envió el sedimento al laboratorio y se
decidió sacar sangre para hemograma, CUS, creatininemia y
ALTs. Al realizar la tricotomía se observaron lesiones
granulomatosas pequeñas. Al interrogar al dueño sobre
la presencia de garrapatas, éste refirió que el animal
había sido tratado la semana anterior por una alta infestación
con garrapatas inmaduras con un producto tópico. Se procedió
entonces a realizar un frotis de sangre obtenida por punción
de la cara interna del pabellón auricular.
¿Cuándo pensar en Babesiosis?
Principalmente si el animal tiene o tuvo garrapatas. Muchas veces
no hay otro dato de la reseña que sea orientador. Cuadros
febriles con o sin anemia pueden ser sugestivos de esta enfermedad.
¿Qué es la Babesiosis?
La babesiosis es una enfermedad parasitaria de animales
domésticos, causada por un hematozoario de ciclo indirecto:
Babesia spp, y transmitida por garrapatas.
La babesiosis en el perro es causada por Babesia canis.
Estudios recientes han demostrado que existen tres genotipos en todo
el mundo, Babesia canis canis, Babesia canis vogeli y
Babesia canis rossi (Lahler). De éstas, la que transmite
Rhipicephalus sanguineus es la subespecie vogeli.
La Babesia canis se observa como trofozoítos
piriformes en glóbulos rojos, siendo observados también
en macrófagos y células endoteliales de pulmón e
hígado.
Ciclo biológico
Los hospedadores definitivos son varias especies de garrapatas, en
nuestro medio se trata de Rhipicephalus sanguineus.
En estas garrapatas, los merozoítos de Babesia colonizan
el intestino y luego las glándulas salivales y el ovario,
produciéndose de tal modo la invasión de la progenie,
conocida como transmisión transovárica. De esta forma,
las larvas que nacen de huevos infectados tendrán esporozoítos
en sus glándulas salivales.
El hospedador intermedio es el canino donde las babesias se
reproducen en forma asexual. Al ser éste picado por garrapatas
infectadas comienza con una parasitemia transitoria que dura
aproximadamente cuatro días. Luego se presenta una parasitemia
más intensa alrededor del 15º día.
El microorganismo se replica a nivel endocelular en los
eritrocitos, y puede localizarse también en macrófagos
y células endoteliales de pulmón e hígado.

Hallazgos clínicos
Algunos de estos signos suelen estar presentes:
Hipertermia
Postración
Bilirrubinuria
Hemoglobinuria
Anemia
El diagnóstico diferencial más frecuente en el Gran
Buenos Aires, y más si se trata de un paciente adulto, es la
Leptospirosis.
Existen pacientes con Babesiosis y Proteinuria, por lo tanto
estaría siempre indicado realizar un frotis en un perro
sospechoso o bien que haya tenido o tenga garrapatas.
También puede observarse hepatoesplenomegalia que se debe a
la congestión pasiva e hiperplasia del sistema fagocítico
mononuclear.
Valoración del enfermo
El paciente puede encontrarse en estado grave, que requerirá
un tratamiento de sostén agresivo y urgente. El mismo deberá
instaurarse antes de llegar al diagnóstico de certeza.
Estos pacientes evidencian un hematocrito bajo, palidez de las
mucosas con o sin ictericia. En algunos casos pueden presentarse
petequias por comienzo de una CID). Los pacientes premortem suelen
tener insuficiencia respiratoria (mucosas porcelana y fumando en
pipa).
Los enfermos moderados suelen presentar síndrome febril y
alteraciones urinarias (bilirrubinuria, proteinuria y
hemoglobinuria).
También la babesiosis puede presentarse en forma leve con
anemia ligera y decaimiento, eludiendo de este modo al clínico.
Diagnóstico de certeza
El diagnóstico se efectúa al observar trofozoítos
basófilos piriformes que miden 2.4 µm x 5 µm en el
interior de los hematíes en los frotis sanguíneos.
Deberán realizarse extendidos de sangre capilar debido a
que el acantonamiento de los eritrocitos es mayor en estos vasos. Un
frotis de sangre periférica obtenida por punción de la
vena cefálica antebraquial, de la safena externa, etc. con
resultado negativo, no descarta esta patología. Por
este motivo deberá obtenerse la muestra por punción de
la cara interna del pabellón auricular, para lo cual debemos
higienizar y luego desinfectar la zona de punción, teniendo
cuidado que no queden restos de alcohol o antiséptico. Colocar
una pequeña gota de sangre en unos de los extremos del
portaobjetos y con otro, realizar un extendido fino. No colocar el
porta en la heladera, con solo secarlo al aire es suficiente.
En sangre periférica acompañando la anemia
regenerativa se observa anisocitosis, poiquilocitosis, policromasia y
glóbulos rojos nucleados. Otros hallazgos comunes en esta
enfermedad son la hiperbilirrubinemia, trombocitopenia,
bilirrubinuria, hemoglobinuria.
Volviendo a Fito:
El hemograma mostró un hematocrito de 53%, GR: 7.400.000
mm3, Hemoglobina 19 mg/dl, GB: 8250 mm3, Ns:
79%, Nb: 1%, L: 10%, Eo: 1%, Ba: 0 y Mo: 9%, CUS: 23,61 , Creatinina:
1,27 , ALT: 23 y Prot. Tot: 8,9. El sedimento urinario arrojó:
Espermatozoides abundantes, glóbulos rojos moderada cantidad,
glóbulos blancos moderada cantidad, cilindros granulosos finos
abundantes, cristales de bilirrubina escasos. El frotis de sangre
capilar fue positivo a Babesia.
Tratamiento etiológico
Se realiza mediante la aplicación de Dipropionato de
Imidocarb por vía intramuscular. Esta droga interfiere
con el metabolismo de los ácidos nucleicos y tiene un bajo
metabolismo por lo que su acción persiste por varias semanas,
el margen terapéutico es escaso, su principal efecto tóxico
es la necrosis hepática y ocasionalmente necrosis tubular
renal.
El específico en nuestro medio es el Imizol para bovinos,
con una dosis para el canino de 6 mg/Kg. La aplicación debe
ser intramuscular, la administración endovenosa disminuye el
margen terapéutico, por lo tanto hay que evitar esta vía.
Este medicamento presenta efectos colaterales muscarínicos con
salivación, vómitos, diarrea y taquicardia, etc.. Es
adecuado utilizar atropina y mantener al paciente hospitalizado por
24 horas (ver tratamiento de sostén).
Se puede repetir el tratamiento a los 15 días si el
paciente no se ha negativizado.
No debemos olvidar que los organofosforados poseen también
efectos muscarínicos, por lo que la administración de
estas drogas en forma conjunta potencia los efectos tóxicos y
es por tanto desaconsejable.
Tratamiento sostén
Este tratamiento es crucial en el enfermo grave, que requerirá
glucocorticoides, transfusión de sangre fresca y heparina (en
caso de CID).
En anemias muy severas será conveniente utilizar
concentrado globular.
En caso que el animal manifieste los efectos adversos al
imidocarbo, se aconseja administrar atropina vía subcutánea.
Si se presenta diarrea severa deberá instaurarse
fluidoterapia, básicamente con solución de ClNa o
Ringer Lactato EV
Tratamiento sintomático
En caso de hipertermia se podrá utilizar dipirona 15 a 20
mg/Kg para dar bienestar al enfermo
¿Y Fito?
Lo valoramos como un enfermo moderado.
Permaneció internado por 24 horas, se realizó el
tratamiento con imidocarbo, y atropina, tuvo náuseas durante
12 horas pero antes de retirarse comió y bebió
normalmente, a los quince días se realizó nuevamente el
tratamiento y su evolución fue favorable, los frotis fueron
negativos, el análisis de orina normal, evidenciándose
así la curación completa. Se prescribió a su
familia el uso de fipronil mensual tópico y la desinfección
de la vivienda y paredes aledañas con amitraz y piretroides
para controlar las garrapatas.
La babesiosis ya no es exótica, ¡¡estemos
atentos!!
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